Las encías enrojecidas y sangrantes suelen ser uno de los primeros signos de gingivitis, una inflamación leve de las encías causada principalmente por la acumulación de placa bacteriana en los dientes y caracterizada por tener un color rojo brillante y sensibilidad. Esta condición es común y, por suerte, fácilmente reversible con una buena higiene bucal. Sin embargo, si no se trata a tiempo, puede evolucionar hacia problemas más serios.
Cuando el sangrado de las encías se vuelve frecuente o continuo, especialmente al cepillarse o usar hilo dental, puede indicar una infección más profunda. Si la gingivitis progresa, se convierte en periodontitis, una enfermedad grave que daña el tejido y el hueso que sostienen los dientes, pudiendo incluso llevar a su pérdida.
Las consecuencias de ignorar este problema no se limitan a la boca. Diversos estudios han asociado las enfermedades periodontales con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes mal controlada e incluso complicaciones en el embarazo.
Por eso, si nota que sus encías están inflamadas o sangran, es fundamental mejorar la higiene bucal, usar hilo dental y acudir al dentista para una evaluación profesional. Actuar a tiempo puede evitar complicaciones mayores y proteger su salud general.
En su estado normal, las encías aparecen rosas y firmes al tacto. Si sus encías presentan un color rojo brillante, inflamación, hinchazón o sensibilidad, es un claro caso de enfermedad periodontal. La primera etapa de la enfermedad periodontal es la gingivitis, que, como anticipado, es la causa más común de los problemas de encías en adultos. Sin embargo, existen otras causas de encías inflamadas o sangrantes, incluyendo:
Es una de las causas más comunes, ya que la placa es una película a la que se adhieren las bacterias y, si no se elimina con un correcto cepillado y el uso de hilo dental, puede irritar las encías y provocar gingivitis. Además, cuando no se elimina adecuadamente, la placa se acumula y se transforma en sarro, lo que agrava los problemas de encías.
Un cepillado demasiado fuerte, el uso de un cepillo con filamentos duros o realizar movimientos bruscos al lavarse los dientes pueden dañar las encías y provocar sangrado, incluso si están sanas. Además, un uso incorrecto del hilo dental también puede causar lesiones en las encías. Estas prácticas no solo afectan a las encías, sino que también pueden desgastar el esmalte dental y aumentar la sensibilidad de los dientes.
Durante el embarazo se producen cambios hormonales que afectan a todo el cuerpo, incluyendo las encías y haciendo que se vuelvan más sensibles y se inflamen con mayor facilidad.
Las hormonas provocan una mayor sensibilidad a la placa al aumentar la respuesta inflamatoria del cuerpo. El aumento del flujo sanguíneo hace que las encías reciban más sangre y, consecuentemente, más propensas a hincharse, enrojecerse y sangrar.
Las dentaduras postizas con un mal ajuste pueden provocar el sangrado de las encías como consecuencia de la fricción constante, una presión inadecuada y la acumulación de bacterias en zonas mal selladas. Si no se corrigen estos síntomas, el dolor empeora y se favorece la presencia de ulteriores infecciones orales.
Si su dentadura postiza no está perfectamente adaptada a sus condiciones particulares, debe visitar al odontólogo para ajustarla. También es muy importante llevar a cabo una higiene rigurosa de la dentadura y de las encías.
La carencia de algunas vitaminas esenciales, como la vitamina C - crucial para la formación del colágeno, una proteína que da firmeza y estructura a las encías y los vasos sanguíneos - y la vitamina K - responsable del proceso de coagulación sanguínea, puede debilitar los tejidos gingivales, afectar a la coagulación y reducir la capacidad que el propio cuerpo tiene para sanar, lo que favorece el sangrado.
Recuerde que la alimentación equilibrada y rica en frutas, vegetales de hoja verde y proteínas es tan importante para su salud como tener buenos hábitos de higiene bucal.
Algunos medicamentos o condiciones médicas pueden provocar hemorragias, incluyendo el sangrado de las encías, porque afectan a la coagulación de la sangre, el sistema inmunológico y a la salud de los vasos sanguíneos en general.
Si sufre una enfermedad o está tomando medicamentos y sufre hemorragias en las encías, consúltelo con su médico o dentista para evaluar si es un efecto del medicamento o una señal de alguna condición. Pero en ningún caso suspenda el tratamiento sin supervisión profesional.
Una adecuada higiene bucal previene los problemas de encías inflamadas y sangrantes. Cepillar los dientes durante unos dos minutos al menos dos veces al día y usar el hilo dental al menos una vez al día es esencial. Para cepillar de manera correcta los dientes realice movimientos cortos y suaves, y preste atención a las encías, los dientes posteriores, así como a cualquier empaste, corona o restauración que tenga. Considere el uso de un cepillo de cerdas suaves que cuente con un cabezal flexible y esté especialmente diseñado para prevenir el exceso de presión en las encías. Introduzca una pasta de dientes para encías sensibles de uso cotidiano para aliviar la sensibilidad y remineralizar el esmalte de los dientes.
Incorpore a su rutina el uso de hilo dental antes de ir a dormir. Un uso adecuado del hilo dental para la limpieza interdental, curvar el hilo dental alrededor del diente en forma de "C" y mover arriba y abajo, así como bajo las encías es muy importante. Asegúrese de utilizar una nueva sección de hilo dental en cada diente, o si no estará moviendo la placa de un diente a otro. Ya que el uso de hilo dental ayuda en la eliminación de la placa bacteriana y los residuos de comida, es un paso preventivo importante para evitar la enfermedad periodontal.
Añada a su rutina el uso del enjuague bucal, siguiendo las instrucciones del fabricante, para refrescar el mal aliento, reducir ulteriormente la placa y/o la gingivitis, blanquear los dientes, aportar efectos antimicrobianos a la boca, aliviar la sequedad bucal y proporcional la cantidad de flúor necesario para fortalecer el esmalte.
La enfermedad periodontal es común en los niños, aunque es prevenible y tratable. Es fundamental enseñarles hábitos correctos de cepillado y programar visitas regulares al profesional de la salud bucodental
para abordar cualquier problema relacionado con las encías o los dientes.
Si a su hijo le está saliendo un diente nuevo, es posible que note inflamación y enrojecimiento en esa zona. Para aliviar la molestia, puede aplicar hielo envuelto en un paño limpio sobre el área afectada. Por otro lado, las golosinas duras o los aperitivos crujientes pueden raspar las encías de los niños, provocando sangrado e inflamación.
También es común que los niños se lastimen la boca tras una caída o mientras juegan. Si la herida parece grave o el sangrado persiste durante más de 10 minutos, se recomienda acudir a un médico para una evaluación adecuada.
En casos leves de inflamación de las encías que no estén acompañados de dolor intenso, movilidad dental o inflamación grave, se recomienda reforzar la higiene bucal y limpiar las encías con enjuagues de agua con sal, ya que estos pueden ayudar a reducir la inflamación. Para encías sangrantes, puede utilizar una gasa humedecida en agua fría o una bolsita de té de tela presionada sobre la zona afectada para aliviar el malestar.
El tratamiento más efectivo para la gingivitis es una limpieza dental profesional, que elimina el sarro y la placa acumulada. Además, es importante lavarse los dientes con un dentífrico antibacteriano que combata los gérmenes y ayude a reducir la placa, la gingivitis, la acumulación de sarro, las caries y el mal aliento hasta su próxima visita al profesional de la salud bucodental.
Si el sangrado de las encías es frecuente, intenso o doloroso, y está acompañado de síntomas como mal aliento e inflamación, es fundamental acudir al profesional de la salud bucodental lo antes posible. Un profesional quien podrá realizar una evaluación completa y aplicar tratamientos especializados que, en algunos casos, podrían requerir receta médica.
La finalidad de este artículo es fomentar la comprensión y el conocimiento de temas generales de salud oral. Su propósito no es sustituir la opinión, el diagnóstico o el tratamiento profesionales. Solicita siempre la opinión experta de tu dentista u otro proveedor de salud Calificado y Dile siempre cualquier pregunta que tengas en relación con alguna enfermedad o tratamiento médico.
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Realiza nuestra evaluación de salud bucal para sacar el máximo partido a tu rutina de cuidado.
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